
Me llamo Marcos Sanchez Lastra. Soy Licenciado en Psicología con Máster en Psicología General Sanitaria. Especialista en temas conductuales infantojuveniles, terapia de familia, TEA y TDAH. Mi metodología es algo particular y no habitual, ya que trabajo en domicilios, lo que permite trabajar de forma más precisa y realista, además de que el niño se siente más a gusto y los resultados se aprecian de forma más rápida. (Esto gusta mucho) Recurro al juego o juegoterapia para conectar con los niños y hacer mucho más amenas las sesiones.
También tengo una compañera de trabajo de cuatro patas (no puedo decir que es una perra de terapia porque no tengo la formación) que a veces me ayuda con los niños a trabajar los miedos y la confianza.
Trabajo áreas como ansiedad, falta de atención, problemas conductuales, miedos, malas notas, problemas de rabia, problemas de videojuegos. encopresis. Esto es importante: muchas veces me llaman porque sus hijos sacan malas notas o no saben qué les pasa, yo les doy pistas sobre lo que tienen, y aunque no hago diagnósticos, les oriento sobre el posible diagnostico que tienen sus hijos.
También doy charlas y hago talleres para colegios en los que enseño a vencer miedos y rechazos a distintos alimentos, muestra las consecuencias de usar demasiado las pantallas, o hablo sobre como reconocer a alguien con adicción a videojuegos por los síntomas que presenta.
Mi objetivo es ayudar a comprender qué está ocurriendo realmente detrás de las dificultades del niño y ofrecer a las familias herramientas prácticas para mejorar la convivencia, el bienestar emocional y el desarrollo del menor.
Años de experiencia
Pacientes tratados
Talleres y charlas realizadas

En algunas sesiones incorporo la compañía de una perra Golden Retriever como apoyo terapéutico. Su presencia ayuda a crear un entorno más cercano, tranquilo y seguro, facilitando que muchos niños expresen sus emociones con mayor naturalidad.
El vínculo con el perro puede favorecer la autoestima, la regulación emocional, la empatía y la motivación durante la terapia.
El objetivo final sigue siendo el mismo: ayudar a comprender qué hay detrás de las dificultades del niño y ofrecer herramientas prácticas que favorezcan su bienestar emocional, su desarrollo y una convivencia familiar más tranquila y positiva.