
Intervención psicológica práctica, cercana y adaptada a las necesidades reales de cada familia.

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Miedos infantiles, inseguridad, ansiedad o dificultades emocionales.

Rabietas, desobediencia, conflictos familiares o dificultades para gestionar normas y límites.

Rabia, frustración, impulsividad y regulación emocional.

Miedos infantiles e inseguridades.

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Problemas de concentración, impulsividad, apoyo emocional, adaptación familiar y trabajo sobre habilidades sociales y conducta.

Uso excesivo, dependencia emocional y pérdida de control.

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Acompañamiento psicológico y ayuda para comprender y trabajar las dificultades relacionadas con el control de esfínteres.

Herramientas prácticas para mejorar la convivencia y comprender mejor al menor.
La intervención en casa permite observar situaciones reales y trabajar directamente sobre ellas.
El niño se siente más seguro, la participación suele ser mayor y las estrategias aprendidas se integran con más facilidad en la rutina familiar.
1. Primera toma de contacto con la familia.
2. Valoración de las dificultades y necesidades del menor.
3. Diseño de objetivos terapéuticos.
4. Intervención práctica mediante juego y estrategias adaptadas.
5. Acompañamiento y orientación familiar.
gran con más facilidad en la rutina familiar.

En determinadas sesiones puede participar una Golden Retriever acostumbrada al trabajo con niños.
Su presencia favorece un clima de tranquilidad y confianza, ayudando especialmente a niños con miedos, inseguridades o dificultades para conectar emocionalmente.
La participación del perro se utiliza únicamente cuando puede aportar un beneficio positivo al proceso terapéutico.